Anna Fernández: “El mercado social contempla todos los sectores de la actividad económica”

Anna-Fernández-bona2Politóloga inconformista, Ana Fernández coordina el proyecto Pam a Pam desde sus inicios. Nada amante de ser protagonista de la escena, trabaja para continuar situando la vida en el centro de todo, empezando por un replanteamiento de los hábitos de consumo. Con esta entrevista queremos saber si, más allá de un discurso, existe una alternativa real a la economía capitalista y cómo se puede articular en nuestro día a día.

Por Albert Caramés

Cada vez se oye hablar más: ¿qué es la economía solidaria?

La economía solidaria nos propone una manera de entender la economía donde se pone la persona y sus necesidades en el centro. La propuesta va más allá, ya que se pretende un proceso de radicalidad democrática: el objetivo es crear un mercado social basado en principios de participación, transparencia, equidad, cooperación… los que echamos de menos en el mercado convencional.

No se trata sólo de una teoría, sino de una realidad palpable en muchas iniciativas de sectores muy variados que responden a las necesidades de la comunidad, poniendo atención al entorno y generando actividad económica. Hablamos, por tanto, de un triple beneficio: social, ambiental y económico.

Lo has dicho de pasada: ¿qué es el mercado social?

Al tratarse de una realidad, uno de los principales objetivos es crear un mercado social, una realidad que nos ha de permitir alcanzar todas las necesidades humanas bajo los principios de la economía solidaria. El mercado social contempla, por tanto, todos los sectores de la actividad económica:

La producción, donde el referente es la producción cooperativa, siguiendo los principios de propiedad colectiva, democracia interna y sostenibilidad ambiental. La comercialización, donde el paradigma es la comercialización justa, más allá de lo que se conoce por el comercio justo (centrado en las transferencias del Sur al Norte), que se basa en el diálogo y en el trabajo digno que beneficie a todas las partes. El consumo: aquí se defiende que se haga de manera responsable y consciente, que establezca una revisión crítica de la visión tradicional y huya de la hegemonía del consumismo. Y también la financiación. Las finanzas éticas se erigen como el engranaje de este mercado social, basándose en una completa transparencia en sus procedimientos y garantizando que los ahorros de la gente se invertirán en economía real y proyectos social y medioambientalmente beneficiosos

Entonces, ¿lo que se conoce como la economía feminista forma parte de la narrativa de la economía solidaria?

No exactamente, va en paralelo a la economía solidaria, que a pesar de que concibe el mercado de forma socialmente justa, aunque lo tiene como el epicentro. En cambio, la economía feminista pone la sostenibilidad de la vida en el centro, es decir, reivindica todas las dimensiones que también hacen funcionar el mercado, pero demasiado a menudo quedan invisibilizadas: los cuidados, la economía informal, la atención emocional , doméstica … Producir, comercializar, financiar o consumir no se puede hacer sin la ropa limpia, el cuidado de los hijos y mayores, habiendo comido saludablemente …

Y es entonces que dentro de este paradigma nace el proyecto Pam a Pam, ¿qué nos puedes contar?

Pam a Pam es un mapa colaborativo de iniciativas de economía solidaria en Cataluña, impulsado por Setem y la Red de Economía Solidaria. Para entender los objetivos que persigue es importante ir palabra por palabra de esta definición:

Es un mapa que visibiliza iniciativas de economía alternativa, facilitando a la ciudadanía el cambio de hábitos en el consumo.

Es colaborativo, ya que se construye gracias aa la participación de muchas personas. Se crea, por tanto, un proceso de participación y formación para todas las personas que alimentan el mapa, las cuales se denominan Chinchetas naranjas.

Estas chinchetas, después de haber sido formadas en economía solidaria, contribuyen al detectar y entrevistar iniciativas para conocerlas en profundidad. Cómo se hace? A Partir de un cuestionario sobre 15 criterios de economía solidaria, organizado en bloques y criterios. Hay una apuesta clara por la transparencia: la web muestra el cumplimiento de los criterios de cada iniciativa.

En este proceso nos hemos encontrado muchas sorpresas a la hora de hacer seguimiento de los criterios: las iniciativas se plantean cosas que nunca habían hecho anteriormente (una iniciativa de integración social, por ejemplo, puede que no se ha planteado nunca el consumo de modelo energético). Así, se fortalece la articulación de la economía solidaria y hace que las iniciativas pasen de ser objetos a sujetos

Se trata de un proyecto nacido en Barcelona en diciembre de 2013 en 3 sectores (alimentación, ropa y banca). Tal fue el éxito y la demanda, que ha crecido en todos los sectores y en toda Cataluña a partir de diciembre de 2014. Actualmente hay casi 250 iniciativas detectadas, las cuales se han descubierto con el ritmo humano que permite asimilar este cambio de hábitos.

Es importante también ir al detalle de cómo podemos cambiar ciertos hábitos de consumo en algunos sectores como por ejemplo el sector energético …

El sector energético está muy monopolizado. Sin embargo, existen muchas iniciativas locales menos conocidas. El paradigma lo encontramos con Som Energia, una cooperativa que funciona de forma democrática y que está en proceso de producir energía limpia y renovable. Si tenemos en cuenta que ya son más de 28.000 personas socias nos damos cuenta que la población pide a gritos alternativas de este estilo.

El sector financiero se le ha acusado de ser uno de los grandes causantes de la crisis actual, ¿cuáles son las alternativas?

En este sector, el de las finanzas éticas, tenemos grandes noticias. Se trata de una realidad muy instaurada en el territorio, si tenemos en cuenta que la iniciativa más joven cuenta ya con 20 años de trayectoria. En este contexto de crisis, el grifo del crédito desde estas iniciativas ha sido más abierta que nunca, facilitando el acceso a las iniciativas de economía solidaria, a los que le ha acompañado un más que notable aumento en el ahorro, que se ha multiplicado por 10 desde el inicio de la crisis.

En concreto, destacamos 4 grandes iniciativas: Triodos, Coop57, Fiare y Oikocredit. Todas comparten el objetivo de financiación ético y social, así como un principio de transparencia; mientras que las tres últimas se ciñen en el principio de participación como el núcleo de su funcionamiento.

¿Y respecto al sector alimentario?

El abanico en este sector es muy diverso: desde la opción más cómodo de las tiendas de proximidad, donde podemos adquirir productos ecológicos y de comercialización justa; pasando por las iniciativas que nos hacen cestas y nos las acercan a casa; hasta la opción más “militante” de las cooperativas de consumo, donde un grupo de personas se agrupan para debatir el modelo de consumo, estableciendo un diálogo directo con el productor en un ejercicio de corresponsabilidad y participación.

Tradicionalmente, el sector textil se ha hecho eco de muchas violaciones de derechos laborales …

Se trata de uno de los sectores más deslocalizados a nivel global, con la cadena de producción y proveedores más complicada para hacer seguimiento. Así, la Campaña Ropa Limpia es una iniciativa internacional que quiere dar voz a las trabajadoras para evitar violaciones de los derechos humanos en esta cadena.

Las alternativas en este sector son muy variadas también. Desde la producción local, la utilización de algodón ecológico, el reciclaje de ropa o la ropa fabricada de comercio justo, entre otros. Encontramos un mercado muy desarrollado de mercado de segunda mano, con iniciativas que no sólo fomentan el reciclaje, sino también la integración social en la gestión del proceso de comercialización del textil. Sirve para todos los sectores, pero en este vale la pena insistir en que el no consumo o la reutilización son alternativas a tener muy en cuenta.

Por último, ¿destacarías alguna otra iniciativa?

Una de las buenas noticias actuales es que se están cooperativizando algunos sectores estratégicos en la economía. Desde 2015 tenemos ETICOM-Som Connexió, que nos ofrece una alternativa cooperativa en telecomunicaciones por móvil e Internet.

También me gustaría destacar que encontramos empresas cooperativas que funcionan de forma democrática en casi todos los sectores imaginables: desde bufetes de abogados en la gestión cultural, pasando por servicios de mensajería, librerías o el sector del turismo. La Feria de la Economía Solidaria es un buen ejemplo: el último fin de semana de octubre, en la Fabra i Coats de Barcelona, ​​se podrán ver más de 200 iniciativas de 10 sectores diferentes.

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