Jordi Armadans: “Los asuntos exteriores mal resueltos siempre nos acaban afectando”

Foto-Jordi-Armadans_ok-475x250Politólogo y periodista, Jordi Armadans dirige desde hace casi 20 años la Fundació Per la Pau con una vocación y convicción claras de combatir -con argumentos y acciones- el militarismo y el armamentismo. En épocas convulsas como las que vivimos, parecería que los aspectos globales e internacionales no merecen nuestra atención. Al contrario, Jordi nos intenta trasladar a través de esta entrevista la conexión entre el entorno más cercano y los principales acontecimientos geopolíticos a nivel internacional. Por Albert Caramés

En tiempos convulsos como los que vivimos, ¿qué piensas de los que dicen que “mejor preocuparse por los de aquí que por qué pasa fuera”?

Más allá de cuestiones éticas e ideológicas, donde la mirada no se puede fracturar y la visión egoísta es poco realista, los asuntos exteriores mal resueltos siempre nos acaban afectando. Quizás hace 100 años era más factible, pero ahora ya no. Tenemos que preocuparnos por lo que pasa. Sólo hay que ver el fenómeno migratorio, con una demanda a gestionar. Es una falacia práctica. Lo más ético y estratégico es preocuparse.

¿Qué papel tiene el armamentismo y el militarismo en la actual crisis financiera?

Desde que la consideración tradicional de las amenazas para la seguridad son las que son, ya existe un coste de oportunidad respecto a otras necesidades. Hay un desenfoque donde se deja de lado ciertas necesidades de la ciudadanía en materia de seguridad humana. Además, el armamentismo y el militarismo son factores de inseguridad por sí mismos.

Siguiendo en esta línea de cambio de narrativa, ¿el desarme nuclear lo ves factible?

Debería ser posible. Cuando vemos que 16.000 cabezas nucleares pueden destruir el planeta varias veces, resulta preocupante. Cuesta poderlo defender y es profundamente irracional, sobre todo cuando tenemos constancia de más de 40 fallos técnicos en la manipulación de armamento nuclear a lo largo de la historia. Hay que construir una estrategia, desde la racionalidad y la ambición, así como de-construir un discurso grotesco respecto las armas nucleares, también por la propia supervivencia

El Estado español no es una potencia nuclear, pero ¿qué papel juega en el comercio de armamento?

Existe una paradoja entre el discurso crítico contra la violencia armada, con ciertos documentos oficiales que ya lo incorporan, y la praxis cotidiana. Las políticas concretas reproducen el mismo modelo de siempre, basado en la militarización, especialmente en momentos críticos. Tenemos una sociedad civil con la que se pueden hacer discursos muy interesantes, que contrasta con el endeudamiento del gobierno para participar en proyectos internacionales de armamentismo y que se les obliga a ayudar con dinero público. Hay que decir, sin embargo, que el Estado español ha hecho aportaciones interesantes (dentro de su dimensión) para la aprobación de un Tratado Internacional contra el Comercio de Armas, aunque, a la vez, sigue exportando a destinos de dudosa consideración.

Unos destinos y un contexto que ve como los modelos de violencia armada se están transformando, ¿es así?

Hay una explosión del modelo tradicional de estados. Hay multitud de actores armados con agendas e intereses diferentes. Las fronteras son muy porosas en líneas generales y con un impacto cada vez más severo para la población. Estas circunstancias dificultan mucho su gestión (especialmente en las etapas de diálogo, negociación y proceso de paz). Evitar las etapas de violencia armada es el gran reto.


¿Qué respuesta al respecto tienen, por ejemplo, instituciones como la UE?

Se acostumbra a reaccionar a los síntomas, lo que nos hace ir a los “pegotes”. Analizar las causas resulta muy importante, a pesar de ser más lento y de carácter estructural. La UE, a través de su servicio exterior, tiene una aproximación adecuada, pero en fenómenos como el migratorio sólo adopta la estrategia de defensa, inmediata y reactiva. La Primavera Árabe ha servido para cambiar ciertas cosas (políticas sociales, respecto de los derechos humanos, repercusión económica, …), haciendo que no sólo nos centráramos en aspectos políticos. Hay una pérdida perceptible de un liderazgo político.

Ante esta complejidad geopolítica internacional, y como muchas veces te habrán preguntado, tú qué respondes a “y nosotros, como ciudadanos, ¿qué podemos hacer”?

Hay un espacio de interacción. Ante la enorme complejidad de las problemáticas, la acción se puede concretar en tres vías. En primer lugar, a través de la participación, la denuncia y la proposición de soluciones como actores sociales y ciudadanos activos. Está demostrado que los avances positivos en los últimos años han sido también fruto del rol jugado por la sociedad civil, haciendo las cosas como se deben hacer. En segundo lugar, como individuo, nuestra manera de consumir o de aproximarnos al sistema bancario también influye como seres que consumimos y nos relacionamos. Si, por poner un ejemplo, todos los ciudadanos tuviéramos los ahorros en banca ética, la crisis sería muy diferente. Por último, en tercer lugar, hay que verlo desde una óptica personal, en el espacio más micro. Como familiares o compañeros de trabajo, podemos dar una respuesta violenta o una creativa y empática ante un conflicto cotidiano. En este ámbito que parece tan poco politizado, se pueden poner en práctica muchos valores y es una clara muestra de cómo todavía el mundo.

Advertisements

Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out / Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out / Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out / Canvia )

Google+ photo

Esteu comentant fent servir el compte Google+. Log Out / Canvia )

Connecting to %s