Pinceladas sobre la igualdad de oportunidades

El otro día, en una formación sindical sobre igualdad de oportunidades, me preguntaron si me consideraba feminista.

– ¿Y tú? -pregunté-.
– Te recomiendo leer la definición exacta del término “feminismo” antes de responder -me advirtieron-. Es un movimiento social que denuncia la sumisión tradicional de las mujeres a los hombres y promueve la equiparación de derechos entre ambos géneros.

Me llevé una sorpresa. Por fin tenía claro que yo era feminista y que existía una definición con la que me sentía cómoda y plenamente identificada. Y es que hay palabras que te ayudan a entender mejor la realidad que te rodea e incluso a ti misma.

Otro término que he descubierto recientemente y que encuentro interesante es el androcentrismo, es decir, la visión del mundo y de la cultura centrada en el punto de vista masculino.

El androcentrismo es un sesgo habitual a la hora de mirar la realidad. Observamos o explicamos muchas cosas exclusivamente a partir de un punto de vista masculino. Una mirada que puede llegar a tener consecuencias peligrosas, como por ejemplo en el caso de la interpretación de los síntomas de un ataque al corazón.

Mucha gente cree que los síntomas previos a un infarto son el dolor en el pecho o en el brazo. Pero el androcentrismo nos juega aquí una mala pasada, porque estos son los síntomas de los hombres en este tipo de ataques. Las mujeres experimentan habitualmente dolor de estómago antes de un infarto.

Y dos palabras más: techo de cristal y suelo pegajoso, términos que describen situaciones que sufrimos muchas mujeres a diario (y no o en la cocina, ¡claro!). En estos también me he visto reflejada en más de una ocasión.

El techo de cristal nos lo ponemos a veces nosotros mismas encima y nos impide acceder a oportunidades -profesionales o de otro tipo- que en realidad tenemos muy cerca. Como nos da miedo el poder o nos falta confianza en nosotras mismas, no nos atrevemos a atravesarlo. Pasa algo parecido con el suelo pegajoso: ¡las cosas domésticas nos atrapan tanto que no nos dejan levantar el pie hacia arriba!

Conclusión: con estas reflexiones sobre las palabras que he descubierto últimamente no se si aportaré un grano de arena en favor de la igualdad de oportunidades. Pero lo que es seguro es que hay que trabajar transversalmente en todas partes: en la política, en la familia y en la escuela. Es necesario y urgente.

Firmado: una mujer, madre y trabajadora … y feminista!

Nuria Roselló Barrios

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